Y ahí estaba, esperandome, puntual como siempre, con su sonrisa enamoradiza en esa mesa de ese restaurante donde soliamos ir cuando estabamos juntos.
- Hola Marcos.- Dije yo.
- Hola África. - Estaba raro, más seco que los ultimos dias en los que nos habíamos visto.
- ¿Como estas?
- Pues bien, oye que tendre que irme pronto.
- Oh.. ¿y eso?
- Eva que no se que le pasa...
- Ah.. ¿os va mal? - Mi diosa interior no puedo evitar sacar una sonrisa al pensar que podian estar mal.
- No no que va, tan solo que dice que quiere que pasemos más tiempo juntos.- Adiós a mi alegria.
- Si siempre estáis juntos.
- Ya pero ultimamente... Te seré sincero, desde tu aniversario no puedo sacarte de mi cabeza y no se por que, joder con Eva estoy muchisimo mejor que contigo, nos parecemos muchisimo más y todo iba genial hasta que reapareciste tu África. Lo siento pero fue un error decirte que quizás podriamos ser amigos...
- Oh... Pero Marcos...
- Shtt pelirroja no... lo siento...- Se levanto, iba a marcharse, se iba, otra vez me dejaba y sin estar juntos.
- ¿Vendras el miercoles al homenaje de mi madre? Te lo pedí hace mucho tiempo... Quizás ya ni te acuerdas...
- Claro que me acuerdo, es muy importante para ti y se que me necesitarás a tu lado más que a nadie.
- Gracias Marcos...
- De nada pelirroja.- Y me paso la mano por la mejilla borrando el camino de mi lágrima. Marchó.
Volvia a estar mal, otra vez, maldito el dia en que decidimos ser amigos. Adiós Marcos adiós otra vez.
El martes fuí a la universidad, no hablé con nadie, no queria hablar con nadie, no estaba para tonterias y por si fuera poco el 10 de octubre haría 2 años que mi madre falleció.
Ese mismo martes recibí una whatsapp de Diego diciendome que ya no me veía por la biblioteca, no le contesté no quería, yo tan solo queria a Marcos.
Llego el miercoles, ayer, toda un iglesia llena para recordar a mi madre, todos mis familiares, amigos y amigos de la familia y de mis hermanas, había hasta gente que ni conocía, no queria entrar no podia conmigo misma, tan solo queria morirme, echaba muchisimo de menos a mamá y recordarla era peor. Y por si fuera poco había recibido un mensaje de Marcos diciendo que se iba a pasar el puente con Eva al pueblo de ella y que marchaban ese mismo dia. Me lo prometió y yo como una estúpida volví a confiar en él.
Las lágrimas inundaban mi cara, todos ya estaban dentro y yo fuera sentada en las escaleras de la iglesia consumiendose en mis manos un cigarrilo, entonces apareció ese alguien que jamás creías que aparecería justo en ese momento y que se comportaría tan bien.
- Buenas pequeña pelirroja, ¿ no entras?
- No me apetece...- Ya ni tan solos podia controlar las lágrimas.
- Ven aqui peque ven aqui.- Me cogió y me abrazó muy fuerte rodeandome con sus brazos.- Eh, eh, no llores pelirroja, estoy yo aqui para hacerte sonreir, se que es duro pero juntos podemos, pequeñita.
- Gracias... Jamás pensé que te encontraria aquí.
- He venido por ti, se que es muy importante que tengas a todos tus amigos aquí dandote ánimos, aunque bien bien ya no se ni si somos amigos. ¿Entramos?
- Si porfavor.- Y me dejo ir.- Dame la mano porfavor, necesito fuerzas para no desplomarme.
- Esta bien peque.- Y me la dio, entramos y en ese momento paso justamente lo que creí que pasaría cuando la gente nos viera entrar juntos de la mano. Todos boquiabiertos flipando, otra vez juntos, cogidos de la mano, dandome todo el apoyo que necesitaba en ese momento. Cuando llegamos al banco donde debía sentarme, me dejo ir la mano.
- Porfavor sientate conmigo. - Le dije.
- De acuerdo. - Y me sonrió.
Paso la misa, todo el mundo volviendonos a dar el pésame y diciendo que buena gente que era mi madre. Él se acercó a mi.
-África, debería irme, lo siento mucho.
- Sacame de aqui porfavor, llevames lejos muy lejos de aquí, llevame contigo- Sonrió, un sonrisa de oreja a oreja.- Creía que nunca me dirias esto. - Respondió.
- Necesito hacer una locura irme de aqui este fin de semana y volver el domingo o algo.
- Esta bien es todo muy improvisado pero me gusta vayémonos.- Nos marchamos de la iglesia, mis amigas flipaban, no sabian nada de nada. Subimos a su Audi A3 blanco.
- ¿Donde vamos?- Le pregunté.
- No lo se donde nos lleve la carretera.
- ¿Y la ropa y estas cosas?
- Que más da ya compraremos ropa por ahí.- Había cambiado, realmente ya no era ese chico de instituto creido y engreído, había madurado. Mucho.
- Estas loco Nacho y me encanta.- Sin saber muy bien por que le besé. Un beso largo, apasionado, su beso era con amor, el mio no lo se muy bien, supongo porque necesitaba sentir cosas nuevas y que mejor que con Nacho, quien tan bien me conoce.
Y ahora nos encontramos perdidos en una ciudad preciosa a 617 km de Madrid. Buscando un lugar en el que escondernos aquí en esta maravillosa ciudad cuyo nombre es Barcelona.


No hay comentarios:
Publicar un comentario